Traducciones

¿Qué le sucede a Papá?

Qué pasa por la cabeza de un hombre –apuesto, inteligente, millonario, premio Nóbel de literatura, con una suite siempre dispuesta en el Ritz de Paris, con un matrimonio sólido-, para simplemente, una tarde, pegarse un tiro con una escopeta? Nadie lo ha sabido responder. Hemingway, en el último momento, sorprendió a todos con ese acto impredecible, más cercano a la actitud de sus personajes –esos hombres viriles que tocan la felicidad y luego la ven alejarse- que a su propia vida y leyenda forjada por él en un simulacro innegable del papel del verdadero hombre de acción. Fue el escritor de acción que una literatura siempre agradece, como Maulraux o como Melville, como tantos otros que forjaron una leyenda para después desvanecerse con ella. No fue lacónico ni perdedor, como muchos de sus personajes. Adivinamos algo de su misoginia pero los datos que se pueden reunir con una hojeada nos hablan de un matrimonio sólido y venturoso que gustaba tener personalidades de todos los ámbitos para cenar en casa. En su momento los cuentos de Hemingway circularon por montones en las mejores revistas del mundo. El heroísmo de sus personajes, la atmósfera de infelicidad y dolor que envuelven a sus figuras viriles cautivaron a millones; como escritor se ha hablado de su enorme influencia. Ningún autor provocó una desbandada tal como la provocada por Papá, se dice. El estilo sencillo y claro le vino como al dedillo a las generaciones desesperanzadas de la posguerra, y más tarde a los existencialistas que vieron un filón riquísimo en los personajes heroicos y austeros o en las atmósferas de irrealidad y abismo de cuentos como “The killers”.

Pero hay una tendencia a revalorar los cuentos y los personajes de Papá bajo una nueva óptica, quizá no tan nueva, que ve en los personajes de Hemingway y en su anti-intelectualismo una carencia que Hemingway no estuvo dispuesto a aceptar ni discutir. A fuerza de rehuirle terminó por crear su propia retórica –como siempre sucede-, repleta de diálogos abstrusos que intentaban mantener oculto el verdadero mecanismo del cuento. Demasiadas puntas de iceberg, quizá. Demasiada intencionalidad a la hora de mostrar a esos seres viriles en plena caída ante el muro de la vida. ¿Por qué de pronto desconfiamos de los héroes de Hemingway? ¿Por qué de pronto miramos escépticamente a todos esos toreros, cazadores, boxeadores, soldados? Todos los días, en la televisión, vemos ensalzada la misma figura que tanto describió Hemingway: el hombre de acción. La diferencia –además de que por una parte hay gran literatura y por la otra casi todo es basura-, es lo que ya he dicho, que los héroes de Hemingway parecen no ser capaces de lograr su cometido, y en vez de eso fracasan, virilmente, cierto, pero fracasan. Hoy nos puede seguir sorprendiendo la exactitud cinematográfica y sensual de muchas de sus descripciones. Con un puñado de cuentos revolucionó la manera de contar. Pero hoy tenemos que preguntarnos cuál es la verdadera lección de Hemingway. ¿Será que al sentir fastidio por sus personajes, en realidad estoy plasmando una actitud personal? ¿O que su parcialidad respecto de un personaje y su desprecio por lo demás, puede resultar insoportable? No lo sé. Estas son sólo unas primeras cuestiones.

posted by Mauricio Salvador @ 11:23 AM, , links to this post

Martes.

Básicamente, el clima ha comenzado a ejercer un efecto benévolo sobre mi cuerpo y sobre mi capacidad de observación. Las dudas que me atormentaron durante el fin de semana se pueden reducir a la siguiente cuestión: Cuando colocas una frase entre comillas, ¿dónde colocas el siguiente signo de puntuación, antes o después de la comilla? Y para mis adentros me digo que nada se ha movido de su sitio este día y que el agradable viento que comenzó temprano puede seguir durante el resto del día con mi beneplácito. Por supuesto que los robos y los asesinatos no interrumpirán su curso. Pero creo que incluso los asesinos se verán regalados con una pizca de imaginación y que mañana leeremos la crónica de un asesinato original y tranquilizador. Y saldremos por la mañana y aspiraremos el olor blanquecino del eucaliptus. Y por mi parte esperaré mi mejor hora que se da entre las siete y las ocho de la noche, cuando un ligero cansancio me sube desde las pantorrillas hasta alojarse en mi cerebro y es entonces cuando me dejo caer sobre la cama y digo joder. El aire se adensa. Comienza a oscurecer y la televisión ha pasado a segundo plano. Ahora tomo las gotas de manzanilla para los ojos y me vierto un poco. Creo que para sentir que he aprovechado el día leeré un relato de Faulkner, luego uno de John Cheever, y finalmente uno de Bernard Malamud. La cosa más triste que me sucederá el día de hoy, sin duda, será escuchar los diálogos estúpidos e insensibles de las telenovelas para niños.

posted by Mauricio Salvador @ 11:32 AM, , links to this post


Así luzco en un día normal. El cigarro es un alita encontrado en la basura del vecino.
Mauricio Salvador

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KNLNLKJ

Acabo de leer que con la edad un hombre sedentario como yo puede desarrollar cuello artrítico. Lo malo es que ya tengo cuello artrítico. Hace unos dos meses aproximadamente, me levantaba cada mañana con un dolor que comenzaba justo detrás del cerebelo, o sea a la altura del occipital, según sé, y bajaba lentamente hasta el primer hueso de la columna cuyo nombre ignoro. Cuando tomaba asiento frente a la computadora el dolor sobrevenía tortura y mi vida era triste, verdaderamente triste con un cuello que parecía tan débil como un popote y una cabeza que me pesaba como una bola de boliche. La gente, amable como es, me recomendó varios remedios, desde la visita a un urólogo, bastante lógico, hasta un masaje con una tal doña Rosa de las proximidades de Santa María de la Ribera. Hoy, por la tarde, he tenido un ataque de pánico cuando sentí un dolor bajar de mi humilde cerebelo y expandirse –todo en cosa de una centésima de segundo-, hacia mi clavícula izquierda. Recobré la compostura –al fin y al cabo tough guy-, pero durante el día estuve pensando si no será posible que mi cuello artrítico vuelva a hacerme la vida imposible. Y saben, no lo digo por mí, sino por la gente que me rodea cuya sincera preocupación por librarme de la migraña y las recientes ronchas en el codo, o mi mala postura, o por qué no hablar de mis manos débiles como las de un bebé, o de la caída de cabello que me ataca cada tres meses y me obliga a recluirme en casa; digo que toda esa buena gente no tiene por qué andar preocupada eternamente por mí. Hay quienes me detienen en la calle y me estiran una moneda de cinco pesos: “Tome, buen hombre”, hasta que los tomo de un hombro y les digo, campechanamente: “Hey, soy yo, Mauriki”, siempre con mi sonrisa desvaída, y ellos avientan la cabeza para atrás y clavan los ojos en mi desastrosa figura: “Mauricio, perdón, no te había reconocido, pero es que pareces un vagabundo.” Y sí, es cierto. Parezco un vagabundo y casi nunca les devuelvo los cinco pesos. Para fregar más el asunto hoy cortaron el servicio de agua para reparar un desperfecto y durante todo el día no pude afeitarme. Sólo hace unos momentos se me ocurrió tomar agua del garrafón, calentarla, y afeitarme como Dios manda. Y me digo, soy capaz de escribir el capítulo siete incluso sin agua para afeitarme. Pero no lo puedo hacer con estas ronchas que me han salido en el codo. Ay, no, me quiero morir. No soy Dostoyevsky, y no puedo escribirlo con esas cosas ahí. No se puede. Atentamente: Bloggero Mártir.

PD. Una niña acaba de venir y esto es lo que ha escrito: knlnlkj.

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Serenity

Una especie de laxitud, una laxitud que comienza desde el primer momento en que abres los ojos. Hoy, una vez más, me he puesto a mirar los catálogos de la línea Avón, que mi madre tuvo la bondad de prestarme, y he buscado entre sus páginas y sus modelos mi posible salvación, una salvación que no llegará, que se me ha escapado de las manos irremediablemente. Afortunadamente la página 57 es reconfortante: una crema revitalizadora, perfecta para el hombre moderno que me asegura el éxito en la vida. Dice que las mujeres me seguirán locamente. ¿Será? Para no quedarme con la duda he colocado una marca y he puesto mi nombre: Mauricio, junto al producto aprovechando las facilidades de pago que la vecina nos ofrece a mi madre y a mí. Recen porque esta vez funcione, porque mi magro dinero no se vaya por el caño de la publicidad engañosa. Por fortuna hoy mi imagen en el espejo no pinta tan mal. Y pensar que hay chicas que incluso se muestran interesadas en mí. Pero al cabo descubro lo que siempre he sabido, que son miopes y que buscan una personita disfuncional y pasiva como yo para mangonear impunemente. Pero existe una posibilidad de que este infierno termine: Sí, Serenity, de Avón, para el hombre de hoy. Después de esto comenzaré a cotizarme.

posted by Mauricio Salvador @ 11:29 AM, , links to this post

El proyecto Robert Olen Butler visto frívolamente

Y un día, después de tanto mirar televisión, me encuentro frente a la pantalla mirando el desvencijado esfuerzo de un escritor durante el pleno, brillante y nada sofisticado proceso de creación. Me miro ahora, bajo el sol temprano que frente a mí descubre una estela de polvo que semeja un espacio vasto, y sé que no paso por un buen momento porque me he llevado las manos a la nuca (igual que Robert Olen Butler) y me he preparado una taza de café y he dado una vueltecita por la habitación pensando en la jodida frase que debería venir a continuación (también como Robert Olen Butler). Si soy sincero debo decir que sentí un placer desaforado cuando lo vi dudar, corregir, maldecirse personalmente (sé que lo hizo) mientras escribía su puñetera historia. En México eso lo hubiera llevado a la horca, lo habrían partido por la mitad, lo habrían acusado de falta de seriedad y de nulo compromiso con el arte. Sí, pero en México, donde los escritores se preocupan un montón por la lengua y por la vida, donde no tienen otra ocupación que mamar pito (ya sé, no todos) y cuya actitud siempre me ha parecido muy cercana a la de cierto humanismo rampante opositor de las nuevas tecnologías y de los nuevos usos de esas tecnologías. Ahora les preocupa que asuntos como éste de los blogs venga a provocar daños en la lengua española. ¿Perdón? ¿Qué no ha estado amenazada siempre y toda la vida por una cantidad increíble de sucesos, desde el analfabetismo hasta la televisión, y por qué no hablar de engendros estilísticos de ciertos autores que no voy a mencionar? Todo esto me pone nervioso. Y ayer leí a Herralde diciendo que Fadanelli era un gran escritor mexicano. Eso afecta mi estilo poco atemperado. Me sudan las manos. Mi gestos de miope se multiplican y todo por qué? Por algo que no vale la pena. Lo interesante del proyecto de Robert Olen Butler consistió precisamente en demostrar que el internet y las nuevas tecnologías son una herramienta indispensable para un humanismo más certero y amplio. Con qué frivolidad toco los temas, lo sé, pero cuando lo veo más de cerca no me creo que un escritor mexicano se hubiera atrevido a semejante proyecto. Los mismos colegas de Butler lo previnieron. Pero para Butler el proyecto consistía en permitir a los aspirantes a escritores de ficción la contemplación de un escritor profesional en el puro proceso de escribir una historia. Y admito que para mí fue una gran ayuda contemplar su computadora y verlo corregir decenas de veces la misma frase, y dudar, y comenzar de nuevo hasta que de pronto la habitación entera temblaba y la frase única llegaba y de pronto ¡pop! Ahí estaba. Los interesados en observar a Butler en acción debe poner “Butler inside creative writing” en el buscador porque no tengo la dirección exacta. Una suerte de Bob Ross escribiendo un cuento. Me reanima. Ahora voy a dejar esto en el blog y voy a desayunar algo. Tengo frente a mí un libro de poemas de Derek Walcott con otro encima para mantenerlo abierto por la mitad. Estas líneas corren por la casa:

And how could we know then,

Damned poet and damned painter,

That we too would resemble

Those nervous, inflamed men,

fishermen and joiner,

with their quivering addiction

to alcohol and failure… (siguen 20 líneas más).

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Neutrinos

Comenzaré por lo más básico. Los neutrinos son partículas. Luego algo menos básico: los neutrinos nos rodean. Para dar un dato menos básico aún diré que por cada centímetro cuadrado hay 500 neutrinos aproximadamente. Yeah. Y los neutrinos, desde el primer ¡pop!, siguen expandiéndose para un día destruirnos con su indiferencia intergaláctica, billonésima, abismal y micromicroscópica. La masa de los neutrinos aún no ha podido establecerse pero las mejores mentes trabajan en ello. Dont worry. Lo que me inquieta es que en este mismo instante un neutrino me explora, viola mis cavidades, inserta un mensaje de tres millones de años en mi trasero como un supositorio inmortal y quizá después siga su camino hacia otros mundos y hacia otros traseros. Esto es lo que yo llamo la Física vista por un idiota.

Me dijeron: Parece que los neutrinos te han afectado.

Y cómo no.

Pasé una noche conviviendo con ellos en sueños. A la mitad de la noche me desperté. -¿Eres tú? –pregunté. No recibí respuesta. Y ahora que tomo mi tercera taza de café instantáneo estoy pensando en el destino del hombre sobre la tierra.

Qué tarde es. No terminaré este post. En cinco minutos me voy, salgo al mundo. Para no dejar creo que me iré mirando el cielo. Por las noches voy a mirar las estrellas y pensaré en los neutrinos y en las valiosas formas de vida de este planeta. Pensaré en el axolotl. Recordaré esa frase que leo cada día al leer mi horóscopo: “¿En dónde estaban los planetas cuando naciste?” De verdad es tarde, son casi las cinco. Debo salir volando. Más tarde terminaré este post.

Y hoy por la tarde me veo obligado a reconocer públicamente que la cerveza mexicana apesta . En el espejo puedo ver que las marcas de mala vida han sido provocados por su mala manufactura. Eso no se vale. Pueden controlar nuestras vidas, pueden intervenir nuestros teléfonos, pueden violar a nuestras mujeres, pueden robarnos la mitad del país, pero nadie, señor, debe jugar con la cerveza de un hombre. Eso no. No con la cerveza.

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Tarde de domingo (y listo cap. 6 de RELATOS)

El fiasco como tema. La sensación de no ir a ningún lado como disparador y como causa. A veces estoy en mi casa, contemplando por la ventana los muros y los árboles, el día claro que hoy se muestra benévolo y fácil, y me pongo a pensar en la facilidad con que en otros días hubiera opinado sobre cualquier cosa. Por supuesto era una reflexión con agua, mierdas e interjecciones aquí y allá para aderezar el asunto, pero en suma una cualidad innegable de sentir que uno bien tiene el derecho de opinar sobre la vida y sus implicaciones. Hoy es diferente. Los fines de semana desaforados no son buenos cuando quieres escribir. Por lo menos a mí no me permite tocar tierra y pensar claramente en lo que quiero decir. La falsa solución es permitirse el uso de los contrastes, el fracaso como tema, la indiferencia como punto de partida. Algo estúpido, la verdad. Me gustaría concentrarme y escribir tranquilamente sobre algo de mi interés. Pero la ansiedad crece y con ella la sensación de que ineludiblemente debo mover el trasero y largarme de aquí. Creo que busco pretextos para no escribir, para salirme a la calle y caminar como idiota. Y es lo que voy a hacer.



Pero no lo hago. Sigo aquí, pensando en las historias que un día me gustaría escribir. La pregunta –mientras bebo un sorbo de coca cola, mientras pienso que dentro de una hora voy a salir a la calle y que voy a encontrar situaciones que me desagradan profundamente-, la pregunta es si vale la pena. Mejor dicho, antes solía ser una pregunta. Hoy es un hecho. Vean ustedes a Daniel Espartaco o a Javier Cozzolino (links allá abajo) y comprenderán que las historias son algo intrínseco para la mayoría de la gente y a veces lo son todo para un puñado. Hoy no tengo duda de que vale la pena. El quid es otro. Digo todo esto porque nunca falta el gesto escéptico. Pero el quid es otro. Lo que yo veo de valioso en la actitud de los escritores de ficción (y de los bloggers, para no dejar) es una necesidad de prescindir de eufemismos para entablar una relación más sincera –hasta donde es viable- con la realidad. Solemos hacerlo cada cinco minutos, cuando soltamos mierdas a diestra y siniestra y cuando reconocemos que algo es una puta mierda. Supongo que es un intento por ser sinceros. Y bien visto es encabronadamente difícil serlo. Ahora mismo yo soy sincero sólo en un 20%. Tendría un montón de cosas en las que sincerarme. Pero no son del interés de nadie. Tendría que leer más, como tantas veces me han dicho. De verdad debería hacerlo. Pero el quid es otro.

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Miércoles

Ayer, a horas muy tardías comenzó a llover lenta y sosegadamente. Me tranquilizó en principio saber que estaba en mi casa, protegido de la lluvia y las inclemencias. Otros días me ha tocado estar del otro lado, afuera, sin saber nunca por qué me metía en semejante situación. Hay algo en la voluntad de un hombre como yo que la hace ver límpida y clara como una hoja de papel pero también volátil, dispuesta a ser arrebatada a la primera ventisca. En cada una de esas ocasiones inesperadas me detenía para averiguar el momento en que se jodió todo. Nunca lo encontraba. No se trataba de un gozne que yo hubiera activado para que mi vida siguiera un camino falso. No, viéndolo con lupa descubro que mis días terribles son producto simplemente de mi falta de voluntad. Así, hay días en que sin saber bien qué ha pasado me encuentro caminando bajo la lluvia, presa de la melancolía, pensando que debería estar en mi casa como todos, leyendo un poco, viendo televisión. Ayer me asomé por la ventana y vi los charcos iluminados por las luces públicas. El agua temblaba. Los árboles se manetnían intactos. Luego fui a la cocina, me serví un poco de cereal y me felicité por estar en casa a esas horas sin haber hecho ninguna tontería durante el día que pasó. Hoy no sé si será igual. Por principio de cuentas tengo que ver a una chica y conversar un poco. Después, si me ofrecen ir a la montaña rusa o a beber pulque es seguro que aceptaré incluso cuando mi mente se encuentra pensando que debo leer más, debo ser mejor persona, debo ser yo, debo tener una voluntad mása fuerte. Eh.. esperen un momento, un amigo me acaba de invitar a ver un poco de pronografía selecta a estas horas de la mañana. Así que los dejo con este post.

El último capitulo del relato se encuentra listo en mauriciorelatos.blogspot.com

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Lunes

Un largo fin de semana. Me perdí Pinky y Cerebro. Mi confianza está minada. Recién he colocado el segundo capítulo del relato. me digo en estos momentos que debo leer más y escribir más. Pero no lo voy a hacer. Es más, dentro de una hora debo salir y todavía tengo que comer. Hasta que no pierda la inercia de estos días no me sentiré lo suficientemente relajado para escribir algo más en este blog. Mientras tanto me conformo con transcurrir por estos caminos del señor en tanto me viene la calma. Todo el fin de semana emociones encontradas. Quisiera tomarme un café tranquilamente. Luego comer. Luego leer un buen libro. Lo que sucede es que me voy a preparar un café instantáneo, en vez de un buen libro voy a leer Tevenovelas y creo que la comida de hoy no me gusta mucho. Mierda de pito. En fin, pronto vendrán mejores post.

Ah, lo de la muela aún no sucede. De hecho no me ha molestado ningún segundo más. Gracias, Naproxeno sódico. Este post va para ti.

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La destrucción del mundo por Pinky y Cerebro



Me puse a pensar: ¿No es contradictorio que Pinky y Cerebro (más bien Cerebro) quieran destruir aquello que le da sentido a sus vidas? No lo comprendo. Miro el televisor, los grandes ojos socarrones de este par de ratones idiotas que divierten una enormidad a las chiquillas que están a mi lado, actuando sin verme, gritando, escandalizando, pero de pronto cagadas de la risa (literalmente) por las estupideces de los dos ratones. Y veo a Cerebro y por un momento (dejad que enjugue esta lágrima!) siento que la ternura me llena el pecho y observo atentamente las pupilas vehementes, los rasgos tétricos (un pequeño Hitler), la cabeza colosal y el cuerpo… sí… el cuerpo de un ratón. ¿Por qué lo quieres hacer, Cerebro? ¿Ves la paradoja? Eres un completo lunático. Y Pinky… ¡Hey, Pinky, despierta, este mundo que quieres destruir no es nada más tuyo, cabrón! también es mío y de mi chica (no tengo chica, pero para efectos especiales funciona bien), y de mis amigos y de estas niñas que están aquí cagadas viéndote en televisión. ¿Qué piensan ustedes dos, par de putos cabrones? ¿Qué piensan allá en su mansión de Beverly Hills, mientras toman whisky y se cogen a ratoncitas? (Con toda la lana que ganan planeando cómo destruir el mundo, supongo que tienen una ratonera gigante). No no, disculpen. Me he exaltado. Perdí los estribos. Lo que quiero decir es que no puedo creer que esas sean sus verdaderas intenciones. Para empezar, Pinky apenas y sabe deletrear su nombre y eso no es suficiente, de verdad lo creo, para maniobrar el teletipo rojo o el plutonio enriquecido. Y Cerebro (o Cerbero, con sus cincuenta cabezas, cincuenta ideas, cincuenta soldados, como quieran)… no puedo creer que lo vayas a hacer. ¡Cuántas veces estuviste a un pelín de hacerlo, de mandarnos a la mierda, de meternos a todos en ese hoyo negro de la muerte? Ahora mismo estoy sudando al ver cómo echas a andar ese reactor soviético, pinche ratón de mierda. Y mientras tanto ahí está Pinky y secretamente, muy secretamente (¡vaya suspiro el que me provoca!), sabemos que el tipo lo va a echar todo a perder. ¿Lo sabes, Cerebro? Vamos, sé sincero por una vez, ¿lo sabes? Jeje, sí, Pinky va caminando tranquilamente, comiéndose ese asqueroso queso negro que encontró dios sabe dónde, y ahí adelante se halla el enchufe con el cual va a tropezar. ¡Pop! Está hecho. Todo terminó. Las niñas estallan de risa. Yo vuelvo a mi vida normal un poquitín más tranquilo aunque sé que lo volverán a intentar esta noche. (Me muero de ganas por saber cómo la cagan, par de idiotas). Y lo único que me queda es decir: Lo siento Pinky, lo siento Cerebro. Han estado cerca. De hecho, bastante cerca.

posted by Mauricio Salvador @ 2:17 PM, , links to this post

AVISO A LOS AMABLES LECTORES . Viernes.

Las molestias con mi tercer molar aumentan día con día. Tengo que llevar las radiografías al dentista y luego ver lo de la cirugía, que será pronto. Como es comprensible en un caso como este, uno ve mermada su capacidad de disclipina, incluida la disclipina chabacana para mantener actualizado este blog. Si a lo anterior le agregamos que no tengo novia, ni empleo, ni voy a la universidad y no tengo futuro ni seguro social (Ah, y que le debo al fisco y sufro de migraña), pues se entenderá que todo ello me impide realizar una verdadera exploración personal, que es lo que se persigue en este precioso blog. Por lo tanto, y a falta de nuevos post, les pido a los interesados que sigan el vínculo de allá abajo llamado RELATOS de MS para que lean los capítulos de una historia malona, la verdad, que voy a postear cada tres días, me parece, a falta de algo mejor que decir. En cuanto me recupere de mi muela de la sabiduría (sólo los franceses dirían una estupidez tal), y de los dolores de cabeza que me produce, y de mi indolencia consuetudinaria, volveré a las andadas. Ciao. Espero comentarios de la historia. Si no, muéranse. No es cierto.

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Parece que el patrocinio de Condones Persas no termina de concretarse por lo que está en juego la celebración de la visita número 2000. El premio aún no se ha definido pero se rumora en las oficinas que será una cena en una taquería de renombre. Me cuesta creer que esto no vaya a mejor. El visitante número 2000 puede dejar un comment y mis sponsors lo visitarán en breve.

7-oct-2004. Aviso

Mala organización para la celebración de la visita número 2000. Lamentamos lo ocurrido pero parece que Ramiro es el afortunado ganador. Joder. Condones persas lo ha visitado esta mañana para colocarle la banda de afortunado número 2000. Lo que pasa, según me enteré, es que Lucia, que es su cuñada, movió toda clase de palancas (que en un negocio como el suyo es poco decir) y logró que Ramiro obtuviera el preciado 2000. Mañana es la celebración y mis sponsors me han comprado una tanga porque desean pasearme en un descapotable por las calles de mi colonia antes de pasar por Ramiro y toda su hueste. Voy a apelar. Sufro demasiado. Soy un mártir. Me merezco algo mejor.

posted by Mauricio Salvador @ 9:27 AM, , links to this post

Martes

Caminando por la calle, arropado contra el frío, pienso en lo banales que son mis conclusiones y mis frases categóricas. Hace dos días que me inventé un estado de ánimo. Hoy veo que es falso y producto de una imaginación corrompida. Lo sé porque ya no tengo ningún recuerdo de dicho día. Se ha esfumado con todas sus palabras superficiales. Y supongo que es bueno. El mundo camina. Qué mejor.

Me estoy tomando un café. De no muy lejos el ruido de la televisión se abre paso por los resquicios y llega hasta mí. ¿Saben qué es lo que oigo? Gritos. Sólo gritos. Gente hablando al mismo tiempo. En la calle me entristece vivir entre gritos. Y en casa peor. Lo que no tolero es que la televisión reproduzca de forma tan espantosa esta cualidad de hablar a gritos y no decir nada. Basta ya, joder. Por contraste el sonido del avión cruzando el cielo y el de los autos batiendo las calles me parece hermoso. Pienso que el frío afecta mi prosa de manera benévola. Me restringe. No me dejo llevar por la primera estupidez que me viene a la cabeza y tardo un minuto en saber qué es lo que quiero decir a continuación. Ayer fui un día bueno. Hoy comenzó bien. Comí muy rico y por la tarde he tenido la suerte de encontrarme con personas que me estiman. Tengo sueño desde hace ocho horas. El cabello alborotado, la nariz rengueante, los brazos flácidos. Me siento bien. Malo para este post porque mis energías se conservan y no tengo ganas de atacar a nadie ni a nada. Podría hacer un intento: Hoy se subió al metro un tipo que vendía periódicos. Acusó a la gente de preocuparse sólo de telenovelas, de jueguitos de teléfono y de estupideces y nunca de la seguridad nacional (sic). Lo que yo digo es: ¿quién te crees tú, jodido cabrón malparido, para hablar así a la gente que ha tenido una jornada agotadora, que sólo quiere llegar a casa y comer y pasar una noche tranquila? ¿De qué cloaca saliste, tú, mierda izquierdosa pinchada en un palo? Y este otro: hay un tipo que pide dinero por su hijo que está a punto de morir si no es operado el día en curso. Me pregunto si no tendrá un poco de vergüenza por tantas veces que ha puesto en peligro a ese hijo imaginario suyo. Demasiado, la verdad. Bueno, este es el post de hoy. Me voy a ver Los Simpsons.

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Cielo nublado (Ramiro is back)

A las tres de la mañana Ramiro me llamó por teléfono para decirme que, si me daba prisa, podría llegar al sitio donde él y su ex novia avistaban un ovni. Qué mejor. Me puse los pantalones lo más rápido que pude y salí a buscar un taxi que no tardó ni cinco minutos en llegar al lugar del avistamiento. Ramiro se veía a la distancia (obvio) pero ella estaba oculta tras la perezosa masa de mi amigo, quiero decir de mi lector. Me fui corriendo hasta ellos y miré al cielo buscando el jodido ovni.

-Un momento, Mauriki, calma –dijo Ramiro.

-¡No lo puedo creer, Ramiro! ¿Dónde está el ovni, joder? ¡Es lo mejor que me puede pasar en la vida!

-Dije calma, Mauriki. Rosita y yo tenemos algo que decirte.

Miré a Rosita un momento pero inmediatamente volví la vista al cielo. Era una noche nublada pero entre las nubes había filones por los que un ovni bien podría transitar si lo que quería era echar un vistazo acá abajo.

-Luego luego. ¿Dónde está el jodido ovni?

-Mauriki, no hay ningún ovni.

Miré al gordo asqueroso:

-A ver, ¿cómo que no hay ovni? Me acabas de llamar para decirme que estabas viendo un estúpido ovni, ¿verdad?

Ramiro se limpió la garganta. En su interior sabía que lo iba a hacer, que me iba a romper el corazón con el añadido que detrás de él Rosita (esa perra) disfrutaría silenciosamente de mi dolor.

-Bueno, Mauriki, te engañé, no hay ovni. No vimos nada.

-¿Cómo que me engañaste?

-Sí, te engañé.

-¿Quieres decir que no hay ningún ovni por aquí?

La ex soltó poco a poco una risita idiota y a medida que lo hacía algo se hundió en sus ojos –su mirada asesina; perra-, listo para saltar sobre mí en cualquier momento. Miré fijamente a Ramiro.

-O sea –dije con voz débil-, ¿o sea que te aprovechaste de mi debilidad por los ovnis? No lo puedo creer, Ramiro. ¿Cómo hemos llegado a esto? No lo puedo creer –me tomé la cabeza con ambas manos, una pose lastimosa, trágica, y pensé en el dolor del hombre común cuyas expectativas sencillas se ven reducidas a la nada. Pero me repuse al recordar que Rosita estaba ahí, ya un paso adelante.

-¿Por qué armas tanto escándalo, skinny? No me digas que de verdad crees en los ovnis.

-Cállate, bazofia.

Rosita sonrió burlonamente. Bien, me venció. Desandé el camino de grava para volverme a casa pero los pasos retumbantes de Ramiro me alcanzaron. Hasta entonces noté que llevaba una bolsa de papitas.

-Nos enteramos de lo que sucedió con tus patrocinadores, Mauriki.

-¿Ah, sí? ¿Y qué les importa?

-Claro que nos importa. A mí más que a Rosita pero te aseguro que ella también lo siente. Es una buena chica.

-Es una puta zorra.

-Bueno, bueno. Cuéntame bien cómo fue.

-A los patrocinadores ya no les gusta cómo pinta todo esto, Ramiro. Creen que da mala imagen a sus productos. De cualquier manera no iba a seguir siendo patrocinado por un equipo de perdedores y por unos fabricantes de tenis piratas, ¿o sí? Lo que me fastidia es que había ahorrado dinero alimentándome exclusivamente de hamburguesas del Burger King.

-Los tenis Mike son buenos.

-Jódete, idiota. Quiero ir a mi casa.

-Un momento. Lo que te queremos decir es que Rosita y yo tenemos un plan para promocionarte a niveles insospechados.

-¿Desde cuándo usas tú una palabra como insospechado, Ramiro? Tu léxico no te alcanza para eso. Es influencia de esa puta Rosita. Debería morir.

-Rosita te estima.

-Rosita estima las pollas. Punto.

-Mauriki, no voy a dejar que hables así de mi ex.

-¿Ah, sí? Pues jódete tú también. Ya me abandonaron mis sponsors ¿qué más me queda en la vida?

-Rosita quiere presentarte a su hermana –dijo él, circunspecto.

-¿Cómo?

-Rosita quiere presentarte a su hermana Lucía, que por pura casualidad administra una empresa dedicada a los preservativos. Cree que podría echarte una mano.

-¿Cómo dices?

-Nuevos patrocinadores.

-Ah. Pero piensa, cómo se vería mi blog con el anuncio de condones trojan o la mierda que sean. No daría una buena imagen. Ya sabes que tiendo hacia lo moralizante.

-Sería perfecto. Tendrías más lectores.

-No lo creo. Nadie se tragaría el cuento. Te voy a confesar algo. Hace dos años compré mi última cartera de condones y aún la cargo en el bolsillo. No sería ético de mi parte aceptar tal patrocinio cuando no soy consumidor regular.

-Bueno, eso lo puedes platicar con Lucía.

-¿Con quién?

-La hermana de Rosita.

-Ah, ya veremos.

-Por lo pronto sugiero que vayamos a comer tacos.

-¿Dices que es una marca de condones famosa?

-Sí, condones persas.

-¿Persas? ¿Qué no son troyanos?

-Estos son otros.

-Seguro. Estoy alejado del mercado. Mira, lo pensaré. Quizá le llame esa tal Lucía. Tiene nombre de perra pero creo que no habrá problema.

-Ninguno, Mauriki. Ahora vamos a comer tacos.

-Son las tres de la mañana, Ramiro.

-No importa.

Y bajo el cielo nublado Rosita, Ramiro y yo fuimos a comer tacos. No me pude quitar de la cabeza la idea del nuevo patrocinador. Tengo que pensarlo. “Condones persas.” Sí, suena bien. ¿Por qué no? Creo que me lo merezco.

posted by Mauricio Salvador @ 11:54 PM, , links to this post

Domingo

Para mañana temprano es posible que esta oleada de pesimismo terminé chocando contra el inevitable esplendor de un nuevo día. Miren qué poético estoy hoy. Pero es que es domingo por la noche, estoy cansado desde la nuca hasta los talones y debajo de los ojos se me acumula cierta tristeza, cierto odio contra algo que me sé yo. En esta clase de noches tiendo a ser poético por contraste, o sea para mitigar el pesimismo y la estupidez que me sale de los poros como si me los exprimieran con una máquina industrial. También puedo notar que mi prosa tiene hacia lo hiperbólico. Es producto de la neurosis. Ayer vomité dos veces y aún me duele el esternón del esfuerzo que hice frente a la taza del baño. Es abyecto, es idiota. Pensé que el día mejoraría pero no fue así. Caminaba por una calle angosta y al arreciar el viento también arrastró montones de hojas que estaban a mis pies. En vez de disfrutar con ello me puse a mirar las hojas a detalle y ver que eran feas y estúpidas y que sólo delataban un vagabundeo idiota. Lo que me consuela es que no he agarrado una depresión porque perdí el celular. Alguien me dijo que eso es motivo de depresión entre la gente. Si te deprimes por eso es que eres un idiota, simplemente. Yo me he deprimido porque no puedo contra cierta inercia abandonada en mi cerebro por una nostalgia mal administrada. Extraño demasiadas cosas que no debería extrañar. Sigo pensando en posibilidades que ya no están al alcance de mi mano. En fin, mis inversiones mentales sólo me agotan porque han sido mal elegidas. Pienso en esta persona y en aquella y sólo me entristezco. Este no es un post optimista. No se debería comenzar la semana de esta manera. Lo que puedo hacer es culpar al extravío de mi celular e intentar comer más verduras. Respiro hondo un par de veces. Miro a mi alrededor y muevo la cabeza negativamente, reprochándome este ataque de debilidad. Sólo quisiera borrar del horizonte algunas cosas que me siguen afectando. Mierda, lo que pasa es que quizá tengo mucho sueño. No es buena tanta poesía barata. Voy a hacer lo siguiente: Voy a aspirar hondamente un par de veces, voy a estirar las articulaciones y quizá me sirva un vaso de agua bien fría. Luego me voy a ir a la cama y me voy aguardar todo el pesimismo barato en algún lugar. Quizá vea la televisión. Un momento, esa es buena idea, sííííííí… asquerosa televisión….

posted by Mauricio Salvador @ 11:29 PM, , links to this post

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